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3 may 2012

MIRANDA DEL CASTAÑAR


- CAMINO:
Lo mas adecuado es dejar el coche en la carretera de entrada a la población y recorrerla andando, ya que con el coche es bastante complicado moverse por sus estrechas y tortuosas calles y se necesitaría algo tipo “SMART”.


Lo primero que nos encontramos y que nos recibe a nuestra llegada es el Coso Taurino, según los lugareños “la plaza de toros más antigua de todas”, con piedra de sillería y mampostería conserva los burladeros originales y es cuadrada, ya que se trata del antiguo patio de armas del Castillo. 


La Torre del Homenaje de este nos da sombra en la misma plaza, perteneciente a la población fue donado por la mismísima Duquesa de Alba.


Su construcción del siglo XV por Pedro de Zúñiga, lo dota de una arquitectura típicamente militar, no palaciega, sin ornamentaciones. La planta de la torre es cuadrada y se encuentra situada en el centro-norte de un recinto fuertemente amurallado del que se conserva exenta la muralla. Un paseo por la misma nos ofrece una magnífica vista del valle y sus cuatro puertas intactas abiertas a los cuatro puntos cardinales.


La Ronda nos permite el recorrido interior pegado a la pared de la muralla y por debajo de donde velaba la guardia. Siendo significativa la zona en la que la ampliación de la Iglesia se une al pasadizo sin romper el entorno y creando un rincón recogido y encantador.
La Calle Derecha nos muestra en su número 26 las Carnicerías, cuya atractiva fachada nos puede hacer creer que se trata de una casona nobiliaria, cuando su verdadero uso fue el de venta de carne.
La calle nos conduce hasta la Plaza, centro de reunión de la ciudad, donde nos encontramos un conjunto de edificios de gran importancia para la población.


La Iglesia, muy sencilla pero de gran encanto, sufrió la caída de su cubierta en 1974 y se rehabilitó poco después. Se accede al interior a través de un pórtico de columnas. Una vez dentro, muy austero y humilde, tenemos como elementos más importantes los sepulcros de los fundadores de la Villa y un conjunto de imágenes atribuidas al estilo centroeuropeo.  


La Torre de las Campanas, separada del templo, en un principio pertenecía al pueblo, no a la parroquia, por que hacían uso de las mismas según lo consideraban oportuno.


La Alhóndiga, donde se pesaba y vendía el grano, hoy Ayuntamiento, el peso público y la Cárcel Real completan el conjunto.
Hay que prestar especial atención a los curiosos dinteles que nos muestran detalles de los antiguos ocupantes de las casas.


Hay varias casonas que destacan sobre las demás ofreciendo en sus fachadas los escudos nobiliarios de sus ocupantes, como la Casa del Escribano, del S. XVII y la Casa de Tejerizo de Tejada, ambas en la Calle Larga.


Las viviendas poseen planta baja de sillería y en las altas podemos admirar los entramados de madera de las paredes que las dotaba de resistencia.


Los accesos a algunas viviendas se realizan mediante una pequeña escalera debido al desnivel del terreno y lo empinado de las calles.


También hay que elevar la vista hacia los artesonados, donde nos puede sorprender el mismísimo diablo.
Un paseo por sus callejuelas nos introduce en uno de los pueblos castellanos mejor conservados, con palacetes, casas y rincones dotados de gran belleza.
Fecha de visita: Agosto 2011

5 ene 2012

SALAMANCA – Cafeterías “Casa Lis” y “Las Torres”

- PARADA:
En nuestra visita de agosto a Salamanca, cuando nos detuvimos a dar una vuelta por la “Casa Lis” aprovechamos para tomar una cervecita en la cafetería que han abierto en sus traseras. El sitio es espectacular, ya que tienes una vista impresionante del río Tormes a través de las magníficas vidrieras de la casa (4,00 € p.p.).
También hicimos una paradita a media tarde en “Las Torres”, en la Plaza Mayor, para relajarnos con un café y unas tortitas (5,00 € p.p.).
Fecha de visita: Agosto 2010

9 dic 2011

SALAMANCA – “Capitán Haddock” y “Camelot”


- PARADA:
La noche salmantina ofrece gran variedad de sitios donde tomarse unas copas, los fines de semana comienzan los jueves, como buen territorio universitario que es Salamanca y la multitud de lugares donde dejarse caer es enorme.
El primer día elegimos el “Capitán Haddock”, en la Calle Concejo, en el mismo callejón que se encuentra el Restaurante “Valencia”. La decoración en los bares salmantinos es fundamental y el Capitán Haddock da cuenta de ello. Con luz tenue, pesadas cortinas, piano, velas en las mesas y una barra para entretenerte por la cantidad de objetos que alberga, el sitio es más que acogedor. Pasamos un buen rato escuchando buena música y tomando unas cervezas (3,50 € p.p.).
El segundo día nos mezclamos con los guiris que inundan Salamanca con los cursos de verano y nos fuimos al “Camelot”, en la Calle Bordadores y junto al Convento de las Úrsulas, su fachada parece la continuación del mismo, la piedra y el arco de entrada nos ofrece un local con doble altura y altillo en el que los estudiantes bailan hasta altas horas de la madrugada. A nosotros nos llamó más la barra fija y nos quitamos el calor de agosto con unas cervecitas (3,50 € p.p.).
Fecha de visita: Agosto 2010

2 dic 2011

SALAMANCA – Rte. “Albero”

- PARADA:
El segundo día en Salamanca fuimos a comer al “Albero”. El restaurante está en la carretera de Plasencia, en la entrada a Salamanca, al otro lado del Tormes.
El ambiente del restaurante continuaba con el espíritu taurino del día anterior cuando estuvimos saboreando los platos del “Valencia”. Este restaurante también tiene las paredes llenas de fotos de toreros, banderilleros, picadores…
No hay carta, te cantan lo que tienen y su especialidad es la carne a la brasa.
Comenzamos con unos puerros a la brasa, foie a la plancha y ensalada.
Y de segundo parrillada, como no podía ser de otra manera, tenía chuletas, panceta, chorizo, entrecote, lomo… Nos pusimos las botas. Para beber tomamos un Emilio Moro (40,00 € p.p.).
Fecha de visita: Agosto 2010

29 nov 2011

SALAMANCA – Hotel “Room Mate Vega”

- FONDA:
El “Room Mate Vega” de Salamanca ha sido el hotel elegido las últimas veces que hemos ido a la ciudad. Está situado en la Plaza del Mercado, con algunas habitaciones con vistas a este, por lo que su situación, junto a la Plaza Mayor, es perfecta. Las habitaciones son cómodas, las que dan al exterior son más amplias que las interiores, pero las condiciones que ofrece el hotel en cada una de ellas son las mismas.


Siempre hay una manzana verde en la mesilla y destacan por su comodidad. Resultan agradables y acogedoras.


Los desayunos son tipo buffet, con un café medianamente aceptable y todo lo que quieras tomar. El zumo de naranja es natural.


Hay que tener cuidado con el garaje, el acceso está desde una calle muy estrecha y posee muchas columnas por lo que maniobrar es bastante complicado y hay que tener cuidado de no darse en alguna esquina (100,00 € noche, incluido garaje).
Fecha de visita: Agosto 2010

25 nov 2011

SALAMANCA – Rte. “Valencia”


- PARADA:
La noche que llegamos a Salamanca fuimos a cenar al “Valencia”, en la calle Concejo. Para acceder a él hay que entrar en un callejón que se abre a nuestra izquierda tras la Plaza de los Bandos.
El restaurante, perteneciente a la familia Valencia durante generaciones, basa sus platos en la cocina castellana con ingredientes de calidad. Está decorado con multitud de fotos y motivos taurinos, lo que lo hace un lugar de encuentro para los afines a este arte.
Nos sentamos en la terraza, muy agradable, ya que al estar dentro del patio que forma el callejón no tienes la sensación de encontrarte en un escaparate en el que todo el mundo que pasa te ve comer. También hay que destacar a los propietarios, que con su trato cercano y cordial hacen que te sientas como en casa.
Tomamos de entrantes paté casero, croquetas y bonito encebollado y de principal un solomillo de ternera que de deshacía en la boca. Buenísimo. Todo estaba impresionante. Lo regamos con un rioja, aconsejados por el dueño, ya que había que aprovechar sus conocimientos como sumiller (40,00 € p.p.).
Fecha de visita: Agosto 2010

21 nov 2011

SALAMANCA – De Tapas

- PARADA:
Para cenar, una gran idea en Salamanca es ir de vinos y tapas. Los alrededores de la Plaza Mayor ofrecen gran variedad de lugares donde degustar magnificas tapas con estupendos vinos.
Comenzamos donde terminamos la visita que os recomiendo de la ciudad, junto al Convento de San Esteban, en la Plaza de los Basilios está “Vinodiario”.  Es un poco más caro que los que vamos a recorrer después, pero las tapas son más grandes, tipo ración y más elaboradas. Me encanta la cecina de león, la brocheta de mozzarella o la ensalada de pimientos rojos.


El “Momo”, en la calle San Pablo, posee una decoración minimalista con dos plantas, la superior dedicada a las tapas y restaurante en la inferior. Me gustan sus pinchos elaborados, basados en la cocina creativa, tanto los calientes como los fríos, no sabría destacar ninguno en particular porque me gustan todos.
Nos encaminamos a la Plaza Mayor y subimos la escalera que nos llevan al “Cervantes”. En contraposición con el minimalismo del Momo, aquí nos encontramos con el ambiente de antaño, madera, piedra, fotos antiguas, cachivaches y objetos de otras épocas, me encantan las empanadillas.
En la misma plaza tenemos “El Real”, con sus montaditos de panceta y queso, que buenos…
En la Calle Prior, que sale de la plaza tenemos el “Bambú”, famoso por sus costillas a la brasa y parrilladas, pero el trato de los camareros las últimas veces que hemos ido ha sido tan lamentable que no sé si volvería a repetir.


Para terminar el mejor sitio es el “Montero”, en la Plaza de Corrillo, con sus mini hamburguesas de Kobe, que quitan el hipo.


(En todos ellos vino y tapa, anda alrededor de 5,00 € p.p.)
Fecha de visita: Agosto 2010

2 sept 2011

MONLEÓN

- CAMINO:
Sorprende que pueblos tan pequeños como Monleón tengan tanta historia.
Situado en la provincia de Salamanca pudimos comprobar que es el sitio perfecto para descansar. El número de habitantes es escaso y la media de edad muy alta.


Para darnos pruebas de su antigüedad, nada más llegar, el verraco, probablemente perteneciente al castro prerromano sobre el que se asienta la población, nos da la bienvenida.


A continuación nos  adentrarnos en la localidad por la Puerta de la Villa. 


Tiramos con paso pausado hasta el Castillo. Fortaleza del S. XV, hay documentos escritos de una edificación anterior sobre el que se erigió el actual. 


Se cuenta que uno de los alcaldes de la población tomo tal posesión de ella que incluso llegó a acuñar su propia moneda y su mujer defendió la fortaleza una vez capturado este por el Rey, entregándola solo a cambio de la vida de su marido y tras las muchas súplicas del mismo. 


Está muy bien restaurado. Conserva la enorme torre del homenaje coronada con garitas cilíndricas de granito y se encuentra en una de las esquinas de la muralla junto a la Puerta de Coria.
Rodeamos el pueblo hasta la Iglesia Parroquial, muy sencilla, del S. XVI, con torre campanario de acceso exterior y pequeño pórtico de entrada. 


Continuamos caminando hasta la Puerta del Sol, otra de las tres puertas de la villa que se conservan y que se cree sea la más antigua.


Subimos un pequeño camino para sentarnos plácidamente junto a la muralla del S. XIII  y desprovista de torres.


Las casas presentan el aspecto de antaño, madera y granito, junto a otras de menor edad sin mucho esmero por conservar el entorno urbanístico, pero supongo que más cómodas.
Y poco más, en Monleón uno viene a despejar la mente y a darse cuenta de que la vida puede ir mucho más despacio y que dejarse caer en cualquier esquina a ver pasar el día no es una pérdida de tiempo.


Fecha de visita: Agosto 2011

15 abr 2011

SALAMANCA

- CAMINO:
Su tamaño es perfecto para vivir. El clima es caluroso en verano y en invierno hace un frío que pela, pero siempre hay gente en la calle. Es famosa por su ambiente estudiantil, tanto nacionales como venidos de otros países y eso le otorga un ambiente siempre especial.
Con un pasado que se remonta al S. III a.C. cuando el cartaginés Aníbal sitia Helmántica, la antigua Salamanca, ya se puede prever lo que esta magnifica ciudad nos puede aportar en cuanto a tradición y patrimonio.
La conversión de las Escuelas Catedralicias por parte de Alfonso X el Sabio, en  1.253 en Universidad le otorgó definitivamente su importante participación en la historia de España. Actualmente posee dos universidades, la Universidad de Salamanca, pública y la Universidad Pontificia, privada, dependiente de la Iglesia Católica.


Todo el centro es peatonal así que hay que salir a andar.
Comenzamos el paseo en la Plaza Mayor. Emprende su obra en 1.724 Alberto de Churriguera y la termina Andrés García de Quiñones. Se realizó sobre la antigua Plaza de San Martín, mucho, muchísimo más amplia que la actual, por lo que se la conocía como “la plaza más grande de la cristiandad”, ya que ocupaba el espacio actual más las plazas del Mercado, la del Corrillo y la del Poeta Iglesias. En estilo barroco se realizó al uso de la época, similar a las de Madrid o Valladolid. Su perfecta armonía te rodea, sus balcones, el reloj del Ayuntamiento y los famosos medallones que sobresalen en las enjutas de los arcos con las efigies de reyes, héroes, santos y demás personajes famosos. El más “visitado”, por así decirlo, es el de Franco, al final han tenido que hacerlo de plástico porque había que restaurarlo cada dos por tres. En invierno hay que tener cuidado con el hielo del suelo ya que en la zona de umbría puede durar todo el día.


Nos dirigimos hacia la Rúa Mayor por la Plaza del Corrillo. En esta misma plaza, nada más salir de la Plaza Mayor, tenemos la Iglesia de San Martín.  Románica, su construcción data del S. XII, posee dos puertas accesibles, una a la Plaza del Corrillo, de estilo románico y otra a la Rúa, renacentista. La iglesia poseía una puerta central que actualmente no tiene acceso exterior, ya que la ocupa la Capilla del Carmen. Su interior es oscuro, invadido por una luz tenue, destaca el retablo mayor, obra de José Joaquín de Churriguera.
El la Rúa Mayor el color de Salamanca se comienza a apreciar, las fachadas están recubiertas de piedra de Villamayor. Casi toda la ciudad posee los edificios aplacados con esta piedra, lo que le da la belleza y la armonía del conjunto bien edificado.
A mano derecha nos aparecerá más adelante la Casa de las Conchas y la Clerecía, pero volveremos más tarde.
La Rúa Mayor, ya transformada en la Calle Cardenal Pla y Daniel se abre en una amplia plaza ajardinada, la Plaza de Anaya, para mostrarnos su Catedral.
En realidad son dos catedrales, la vieja y la nueva.
La Catedral Vieja de estilo románico denominada Catedral de Santa María, se encuentra pegada a la nueva por su lateral y por suerte no se llevó a cabo su demolición, excepto la torre campanario, ya que necesitaban un lugar de culto mientras se realizaba la nueva. En el interior destaca su impresionante retablo, del S. XV, atribuido a Dello Delli, presenta una importante influencia italiana y lo preside la Virgen de la Vega, patrona de la ciudad. Se encuentra coronado con un magnífico fresco que representa el juicio final.
Hay que asomarse sin falta en el Claustro, a alguna de las capillas que alberga en su interior, como la Capilla de San Martín o del aceite y ver las pinturas murales, realizadas por Antón Sánchez de Segovia, de sus paredes. En la Capilla de Talavera los nervios se juntan en la bóveda formando una estrella de ocho puntas de clara influencia musulmana, algo muy extraño en una época tan temprana. La Capilla Anaya, donde se encuentra el panteón de la familia y una bella reja gótico-renacentista. Y la Capilla de Santa Bárbara que es donde los estudiantes realizaban los exámenes finales.
La Catedral Nueva, llamada de la Asunción de la virgen, con la bella fachada principal con motivos hispano-flamencos, por la Calle Cardenal Pla y Daniel, da su mayor perfil a la Plaza Anaya. Realizada entre 1.513 y 1.733 es de estilo gótico tardío en su mayor parte.
Ha sufrido varias reformas a lo largo de los siglos. Durante el terremoto de Lisboa de 1.755 hubo que reforzar el campanario, que se había construido sobre la torre de la Catedral Vieja, el cual todavía presenta una inclinación apreciable. Este suceso se conmemora todos los 31 de octubre, en los que el Mariquelo sube a la torre a tocar las campanas. En este mismo terremoto se dañó el cimborrio original y se sustituyó por uno neoclásico.
La portada de la Plaza de Anaya se restauró hace unos años incluyéndose en la misma un astronauta, varios animales y un monstruo comiendo un helado. Hace poco algún fanático atacó el astronauta, a saberse por qué y se ha tenido que restaurar.


La decisión de realizar una Catedral Nueva se debió al aumento de población que experimentó la ciudad debido a la Universidad. El interior es elevado, alto y limpio. Las capillas laterales se encuentran a menor altura que el centro lo que no le resta amplitud a sus formas. La Capilla Mayor carece de retablo y está presidida por la Virgen de la Asunción, la Capilla Dorada posee más de 100 pequeñas estatuillas doradas y el coro es una virguería barroca debida a los Churriguera.


Rodeamos la Catedral bajando por la Calle Tentenecio  y giramos a la izquierda en la Calle del Expolio. El alcalde le cambió el nombre en 2.006, cuando por fin y tras varios meses, en los cuales la calle estuvo en supuestas obras, un camión con “nocturnidad y alevosía” se llevó los “Archivos de la Guerra Civil”, recogidos en el edificio del Colegio de San Ambrosio, a Cataluña.
En la Calle del Expolio está la Casa Lis, Museo de Art Nouveau y Art Déco. Ejemplo perfecto de palacete modernista, las traseras poseen una cristalera bellísima que destaca en el perfil de piedra de Villamayor de la ciudad. Terminó su construcción en 1.905, destacan su fachada de la Calle del Expolio, su patio interior, cubierto posteriormente con una magnifica vidriera, con sus puertas coronadas con motivos frutales y el uso del hierro en los dos niveles que lo forman. Y sobretodo su fachada posterior, con tres cuerpos, siendo el inferior una amplia escalera doble que culmina en una amplia terraza y por encima dos galerías de hierro y cristal que inundan el museo de luz.
Entramos en la Casa Lis (3,00 € p.p.), la exposición itinerante trataba del toreo, pinturas, dibujos y grabados en la obra de Picasso. La fija, una fantástica colección de objetos Art Nouveau y Art Decó, fue donada por Manuel Ramos Andrade a Salamanca y está formada por esculturas, juguetes, fotos, postales, joyas y muebles, así como una gran cantidad de muñecas francesas y alemanas de todas las épocas que dan verdadero miedo. Destacan las obras en vidrio, las criselefantinas y las joyas.


La arquitectura modernista del edificio, sobretodo su vidriera trasera merecen la pena y si te apasiona el mundo de los muñecos de época es el lugar perfecto.
Continuando nuestro paseo y rodeando la catedral llegamos al Patio Chico, donde nos encontramos con una de las puertas de la misma, en este lugar observamos una buena panorámica del conjunto de catedrales, coronada por el perfil del cimborrio de la nueva y la torre del Gallo, rematada en un original relieve de escamas que la hermana con las catedrales de Plasencia, Zamora y Toro.


Pasada la puerta cogiendo la Calle Arcediano vemos el acceso al Huerto de Calixto y Melibea. El Huerto, lugar donde se desarrolla La Celestina, es un jardín con árboles frutales y plantas olorosas sobre una de las alturas de la cuidad y junto a los restos de la muralla. Posee una bonita vista y puedes encontrar a parejas haciendo arrumacos, poetas recitando o guitarristas flamencos entonando una bulería.
Por la Calle San Vicente Ferrer volvemos a la Plaza de Anaya y frente a nosotros tenemos el Colegio de Anaya o de San Bartolomé, de estilo neoclásico, posee una soberbia fachada con escalinata e imponentes columnas rematadas en un frontón, fue centro neurálgico de la Universidad al constituirse en 1.401 como uno de los primeros colegios mayores de España.


Cruzamos la plaza para seguir por la Calle Libreros, a medio camino la calle se abre en una pequeña plaza, es el Patio de Escuelas y está presidida por la estatua de fray Luís de León. La famosa fachada plateresca de la Universidad da a esta placita. Hay que pararse a admirar sus relieves y filigranas, divididos en dos temas, los vicios a la izquierda y las virtudes a la derecha. Y por supuesto hay que buscar la famosa rana, como cuenta la leyenda quien no la encuentra no acaba los estudios. Aunque en realidad es un sapo, símbolo de la lujuria, entonces si la encuentras es que encuentras… Bueno, ahí lo dejo, no pienso dar pistas de donde está.


En la placita está el acceso a las Escuelas Menores. Un pequeño túnel nos lleva hasta el patio de arcos mixtilíneos, si está abierto merece la pena entrar en él, es un punto de paz y tranquilidad en el bullicio de la siempre activa Salamanca.


Continuamos la calle Libreros hasta la Clerecía.
De estilo barroco se comenzó a construir en 1.617 como colegio de los Jesuitas bajo la protección de Doña Margarita de Austria, se terminó en 1.760 y actualmente es la sede de la Universidad Pontificia.
Para la construcción del conjunto pontificio se demolieron numerosas casas e iglesias de la zona salvándose la Casa de las Conchas de puro milagro. Su construcción la comenzó Juan Gómez de Mora y la terminó Andrés García de Quiñones, que aprovechó las dos torres que formaban parte del proyecto del edificio del Ayuntamiento de la Plaza Mayor, para colocarlas como remate de la fachada barroca de la Clerecía. Y del mismo estilo arquitectónico hay que destacar el claustro de su interior, considerado obra maestra del barroco, constituido por tres cuerpos enmarcados en una gran monumentalidad columnaria.
La iglesia posee una única nave con la magnífica cúpula iluminándola desde lo alto, se llevó a cabo siguiendo el modelo de El Gesú, de Roma.
En frente de la misma tenemos la Casa de las Conchas. Denominada así por la decoración de su fachada cuenta la leyenda que tras una de las conchas se encuentra un tesoro, pero ¡ay del que quite alguna para buscarlo!
De estilo gótico con motivos platerescos, su construcción es del S. XV, en su fachada, a parte de las 300 conchas de Santiago que la decoran, hay que fijarse en las ventanas góticas, todas diferentes y en sus rejas. En el interior alberga la biblioteca pública y es de especial interés su patio, con una simbiosis perfecta en su mezcla de estilos y un bellísimo artesonado. 


Bajamos la Calle Compañía hasta la Calle Ramón y Cajal donde nos topamos con el Palacio de Monterrey, propiedad de la Duquesa de Alba. De estilo renacentista llaman la atención la decoración plateresca de las torres y la crestería decorada con figuras humanas, animales y vegetales, que corona el muro de su fachada. Como anécdota, en este edificio vivió y murió Diego Torres Villarroel, uno de los personajes más interesantes de la historia de España. Frente al palacio tenemos el Convento de las Agustinas y la Iglesia de la Purísima, no se pierdan el cuadro de La Inmaculada, obra de José Ribera que preside el retablo mayor. 


Atravesando la Plaza Monterrey llegamos a la Calle Bordadores, que se abre en forma de plaza y en la que nos encontramos en medio de ella a Unamuno guardando las traseras del Convento de las Úrsulas. Está frente a la que fue su casa y la Casa de las Muertes con sus calaveras en la fachada plateresca.




El Convento de las Úrsulas alberga en su iglesia, a los pies de la capilla mayor el sepulcro en mármol blanco que Diego de Siloé realizó para Alonso de Fonseca, fundador del convento en 1.516. 


Continuamos por la Calle Crespo Rascón, giramos en la Calle Santa Teresa a la derecha y aterrizamos en la Plaza de los Bandos. Esta plaza debe su nombre a una de las mayores reyertas que se produjeron en la ciudad de Salamanca. Dos familias de la nobleza se disputaban el derecho a gobernar la ciudad, el Bando de San Benito y el Bando de Santo Tomé. En un juego de pelota, los de San Benito mataron a los hijos de Doña María de Monroy, originaria de Plasencia y del bando de Santo Tomé. Doña María persiguió a los asesinos de sus hijos, los mató y los decapitó, volvió recorriendo los campos de Portugal, Extremadura y Castilla mostrando las cabezas de los asesinos de sus hijos y las depositó finalmente sobre sus sepulturas.
La Casa de María la Brava, que así pasó a llamarse Doña María de Monroy, se encuentra en esta plaza. Del S. XV solo conserva su fachada.
Volvemos a la Plaza Mayor por la Calle Zamora y la atravesamos para salir por la Plaza del Poeta Iglesias y continuar por la Calle San Pablo.
Bajando la Calle San Pablo tenemos el Palacio de la Salina o de Fonseca, edificio renacentista, del S. XVI, debe su nombre a que fue utilizado como depósito de sal, en el interior del patio, a mano derecha, tenemos una estrecha escalera que nos conduce a una estancia inferior que era el almacén donde se guardaba la sal. Su fachada posee esculturas en relieve pero sobretodo llama poderosamente la atención su patio, en lo alto, las ménsulas que sujetan la galería de madera superior, poseen formas antropomorfas monstruosas, retorcidas, es curioso de ver.
Bajando por la Calle Juan de la Fuente nos encontramos con dos conventos, el Convento de las Dueñas y el Convento de San Esteban.
El Convento de las Dueñas, fue construido en el S. XV a partir de un palacio mudéjar, posee una portada plateresca, una iglesia gótica y un claustro renacentista, así que la mezcla de estilos y de diferentes épocas de construcción hicieron que el destacado claustro tenga forma de pentágono, ya que hubo que adaptarlo a las edificaciones ya existentes. En el bello patio destaca la galería superior, realizada primorosamente con abigarrados relieves escultóricos con todo tipo de temas y asuntos.
En frente tenemos el Convento de San Esteban y su esplendorosa fachada. Verlo al atardecer le da un precioso color naranja a una de las joyas del plateresco salmantinas. Bajo un arco triunfal la fachada está labrada a modo de gigantesco retablo con el martirio de San Esteban como centro. La iglesia gótica, propiedad de los Dominicos, fue erigida entre 1.524 y 1.630, en una sola nave para favorecer la predicación. Dentro de la misma destaca el recargado retablo mayor, obra de José de Churriguera y como curiosidad voy a nombrar la figura de la Virgen de la Esperanza, ya que hace unos años, los cofrades enviaron esta imagen de virgen dolorosa a restaurar y les devolvieron una virgen de estilo sevillano de grandes ojos y pesadas lágrimas. Pues sí, a la imagen le hicieron un lifting que no gustó nada a los devotos, creando en la hermandad gran controversia ya que muchos cofrades se negaban a sacarla en procesión.


Es una obligación volver a la Plaza Mayor y verla de noche, en invierno una neblina producida por el frío lo cubre todo y la iluminación de la Plaza le da un aire fantasmal. Me encanta.
Fecha de visita: Agosto 2010