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29 nov 2012

TOLEDO – Café “Círculo del Arte”

- PARADA:

Para terminar el estupendo fin de semana en Toledo, nos aventuramos la última noche en el “Círculo del Arte”, en la Plaza de San Vicente y fue perfecto.


El día anterior pasamos por delante y había un concierto, por lo que no pudimos entrar, pero nos quedamos con la idea de volver.


Pedimos mojitos, que estaban dulces, buenísimos y gin-tonics de Hendrix, muy bien preparados.


Se trata de una antigua iglesia mudéjar, que fue sede de la inquisición, convertida en espacio cultural. 


Con ladrillo visto, arcos ojivales, frescos en los techos… Diáfano, con un gran escenario, mesas bajas y sillones para disfrutar del local y pasar el rato degustando una buena copa en un sitio inmejorable. (6,00-9,00 € p.p.).
Fecha de visita: Abril  2011

20 nov 2012

TOLEDO – Café Club “Legendario”

- PARADA:

El primer día en Toledo, tras estar de tapas y cañas, terminamos en el “Legendario”, en la Calle Plata.
Muy bonito, con varias estancias, zona de comidas, barra de madera y patio con mesas y sillas blancas para unas copas.
Nos gustó, así que al día siguiente nos apoltronamos en las sillas de bambú del patio, junto a la fuente, las palmeras y las luces de colores para bajar la cena degustando unos mojitos y gintonics de Bombay con “removedores” fluorescentes.
Pasamos un rato tranquilo, está bien. (6,00 € p.p.).
Fecha de visita: Abril  2011

28 oct 2012

TOLEDO – Rte. “La Abadía”

- PARADA:

El primer día en Toledo reservamos mesa para cenar en “La Abadía”, en la Plaza de San Nicolás.
Había mucha gente y estaba hasta la bandera.
El local es muy… ¿Toledano? Quiero decir, madera, piedra, hierro, ladrillo y luz tenue, como la ciudad.


Bajamos al comedor por una escalera estrecha que llega a una sala con bóveda de cañón de ladrillo visto con hornacinas en las paredes, luces indirectas, agradable, antiguo, acogedor…
Tardamos en decidirnos con los platos, quizás no teníamos mucha hambre. A parte de agua pedimos un vino de la tierra, un “Torre Gazate”, para pasar la comida, la cual no sé si fue acertada, quizás mitad y mitad.


Degustación de ensaladas que solo estaban pasables, nada del otro mundo, de echo nos pusieron un aperitivo de cortesía a base de pepinillos y queso que estaba bastante mejor.

 
El milhojas de ahumados tampoco me gustó especialmente. Sin embargo la espada de solomillos me pareció que estaba muy buena, por la calidad de la carne, claro, pero las salsas que la acompañaban no le pegaban especialmente, romesco y tzatziki, aún así repetimos, porque una sola era escaso para cuatro y la carne estaba exquisita.

Tampoco me gustó mucho el numerito de las espadas, entiendo lo del rollo “acero toledano” y supongo que a los turistas les encantará, pero a mi particularmente no me hizo mucha gracia, sobretodo porque la primera camarera se la veía con experiencia y sacó los solomillos en un santiamén, pero la segunda daba miedo con la espada.
No hubo postre ni café. (20,00 € p.p.).
Fecha de visita: Abril  2011

5 oct 2012

TOLEDO III – Por puentes, puertas y conventos

- CAMINO:

El segundo día en Toledo fue diferente. Nos enteramos de que había romería ya que se celebraba el día de “La Virgen del Valle” y modificamos un poco el plan para poder acompañar a los toledanos a la Ermita de la Virgen.
Nuestro recorrido del día se basó en las puertas, puentes y conventos de la ciudad.
Rodeamos la Catedral y giramos en la Posada de la Hermandad por la Calle Coliseo, aquí tenemos acceso a dos Callejones de leyenda, el del Infierno y el del Diablo.
Por la Cuesta de los Pascuales y tras la Calle Soledad llegamos al Alcázar. Ubicado en la parte más alta de Toledo, desde su posición domina toda la ciudad. 
 

Lo que comenzó como palacio romano en el S. III, en 1.535 el arquitecto Alonso de Covarrubias lo convirtió en un edificio sobrio, cuadrado y cerrado en torno a un patio rectangular con fachada de tres pisos. Reedificado tras su destrucción en la Guerra civil, actualmente alberga el Museo del Ejército.
Bajamos por la Calle Horno de los Bizcochos, la Calle de la Magdalena y Barrio Rey hasta la Plaza Zocodover. Punto de reunión de la ciudad aquí se celebran todo los actos de importancia de Toledo y antiguamente otros como corridas de toros, las fiestas de la localidad o los autos de fe…


Por la Calle Santa Fe  y al fondo de la misma tenemos la fachada con su Santiago Matamoros, que es de lo poco que queda, junto con el ábside, del antiguo Convento de Santa Fe. 



Rodeamos el Museo de Santa Cruz, que en su origen fue un hospital y se convirtió en museo en el S. XIX. Fundado por el Cardenal Mendoza para niños huérfanos, la bella portada plateresca es de Alonso de Covarrubias.

 
La Calle Concepción nos lleva, como no, al Convento de la Concepción. Fundado en 1.632 es de una magnífica sencillez, con una visión del exterior de la torre mudéjar y fachada encalada en parte y en la otra parte ladrillo visto.


Las Escaleritas del Miradero nos prestan unas magníficas vistas del Puente de Alcántara y del Río Tajo.


Bajamos las escaleritas hasta dicho puente, objeto de fotógrafos y turistas. De origen romano, bajo el reinado de Alfonso X fue muy dañado y se reconstruyó. El torreón occidental pertenece a este mismo periodo, modificado bajo el reinado de los Reyes Católicos. El oriental fue reempleado por un arco triunfal barroco en 1.721.
Rodeamos Toledo subiendo por la Calle Gerardo Lobo parándonos un ratito en el Miradero Palacio de Congresos. Seguimos hasta la Puerta del Sol. De estilo mudéjar, daba paso al recinto amurallado, se construyó en el último cuarto del S. XIV. Posee arco de herradura acogido por arco de herradura apuntado.  Entre ambos tenemos un relieve que nos muestra la “Imposición de la Casulla a San Idelfonso bajo el Sol y la Luna”. Encima de este, doble arquería de arcos apuntados ciegos en la inferior y lobulados en la superior. Dos torreones, uno cuadrado y otro semicircular completan la edificación.


De aquí por la calle Real del Arrabal, nos encontramos con la Iglesia Santiago del Arrabal cuya entrada está por la Plaza Santiago del Arrabal. Se construyó en el S. XIII y consta de tres naves con crucero y tres ábsides, los cuales destacan en su fachada, con arquillos de medio punto apuntados y lobulados. La fachada principal se encuentra elevada para salvar el desnivel de la Plaza, nos muestra forma escalonada con vanos simétricos. La torre es la más antigua de la ciudad, se trata de un antiguo minarete musulmán, posee planta cuadrada rematada por ventanas de arco de herradura sobre columnillas de mármol rematadas por un alfiz.


Y a continuación tenemos la Puerta de Bisagra. La nueva, ya que la antigua nos la encontraremos más adelante.  De origen musulmán, fue reconstruida durante el reinado de Carlos V y Felipe II, según diseño de Alonso de Covarrubias. Está formada por dos cuerpos con un patio de armas en medio. El cuerpo exterior posee un arco del triunfo de sillares almohadillados coronados por el escudo imperial. El cuerpo interior posee arco de medio punto flanqueado por dos torreones semicirculares.


Atravesamos la Puerta de Alfonso VI o Puerta de Bisagra antigua. Es el único resto de la muralla árabe antigua que nos queda. Posee fachada exterior de arco de herradura rodeado por un alfiz, atravesado por un gran dintel y rematado con un relieve visigodo.  La parte superior es un añadido mudéjar y conserva un pequeño postigo de paso.


Cruzamos el parking de nuestra izquierda para ascender al Toledo antiguo de nuevo por las escaleras mecánicas.
Las escaleras nos dejan frente al edificio de finales del S. XIX que alberga la Diputación Provincial.
La Calle Santa Leocadia nos lleva a la Iglesia y al Convento del mismo nombre junto al de Santo Domingo el Antiguo.
Se supone que la Iglesia de Santa Leocadia fue edificada sobre la casa original de la santa, existe una pequeña cueva junto al presbiterio donde se dice practicaba sus oraciones.  Con torre y ábside mudéjar de arcos ciegos, sucesivas reformas han ido transformando la antigua iglesia mudéjar en la actual, siendo la última en 1.800 adaptándola al gusto neoclásico.


Cruzamos la Plaza y tras la Calle Aljibe, la Plaza de Santo Domingo El Real concentra cinco conventos, Capuchinas, Santo Domingo El Real, Comendadoras de Santiago, Monasterio de Santa Clara y un poco más allá el de Carmelitas Descalzos.
El Convento de las Capuchinas, con iglesia dedicada a la Purísima Concepción, se comenzó en 1.666, posee fachada de ladrillo repintado, hornacina con imagen de la virgen en mármol blanco y planta rectangular de una sola nave. 


El Convento de Santo Domingo El Real, fundado en 1.364, la entrada se encuentra situada en una plaza dedicada a Gustavo Adolfo Bécquer y nos muestra pórtico renacentista sobre columnas toscanas.


Las Comendadoras de Santiago ocupan una parte de lo que fue el Monasterio de Santo Domingo El Real, destaca su claustro, denominado de La Mona.
El Monasterio de Santa Clara, es el mas antiguo de la ciudad y se amplió mediante  el cobertizo de Santo Domingo para coger las casas de al lado.
Finalmente el Convento de los Carmelitas Descalzos, del S. XVII nos ofrece una muestra del barroco toledano.
Atravesamos el Cobertizo de Santa Clara para coger la Calle Alfonso X El Sabio y frente a San Ildefonso bajamos la cuesta del Callejón de Jesús y María, atravesamos la Plaza del Ayuntamiento y continuamos bajando por la Calle Pozo Amargo, hasta el río, donde una barcaza junto a la Casa del Diamantista, cuyo dueño diseñó la corona que luciría Isabel II en su coronación,  nos llevará a la otra orilla para, como los toledanos, ir en romería a la Ermita.


Tras subir a pie sin demasiada prisa durante unos veinte minutos nos encontramos con la Iglesia. Queríamos entrar, pero la cola de devotos era demasiado larga y pretendíamos ver el ambiente. Los alrededores estaban llenos de chiringuitos con comida, bebida, frutos secos, gominolas, camisetas, gorros, en fin, como en cualquier romería.
Comimos montaditos, migas y paella, tomamos unas cervezas y nos entretuvimos dando una vuelta antes de coger el autobús que nos devolviera a la población.


Toledo tiene mucho que ver, demasiado para solo dos días. Merece varias visitas para poder asimilar todo lo que te puede dar. Y no olviden la cámara de fotos por la noche, Toledo les ofrecerá unas imágenes preciosas.
Fecha de visita: Abril 2011

5 sept 2012

TOLEDO – Cafetería “El Café de las Monjas”

- PARADA:

Antes de nuestra visita a Toledo leí sobre “El Café de las Monjas” en la Calle Santo Tomé y lo ponían bastante bien, así que esperamos pacientemente a que una mesa quedara libre y nos dispusimos a pasar un ratito descansando tomando un café.
El rato que estuvimos esperando nos dio tiempo para no decidirnos por ninguno de los dulces.


Me decepcionó un poco, no había ninguno que entrara por los ojos y salivara la boca, así que no hubo pasteles, solo té y capuchino. Yo soy poco de dulce pero mis compañeros de viaje pecan de lo contrario y aún así no hubo acompañamiento para el café.
Para mí el té estaba perfecto, pero por lo visto el capuchino no gustó nada.
Pero bueno, el sitio es agradable, céntrico y ofrece un buen lugar para descansar y charlar un rato. (2,50 € p.p.).
Fecha de visita: Abril  2011

30 ago 2012

TOLEDO – Rte. “La Flor de la Esquina”


- PARADA:
Cuando entramos en el restaurante “La Flor de la Esquina”, en la Plaza Padre Juan de Mariana de Toledo, solo teníamos intención de ir de tapas y saciar nuestra sed con una cervecita, pero nos gustó tanto el local que nos quedamos a comer.

 
Las rosas decoran el mosaico del suelo, las alacenas y las tarjetas de visita. Hay mariposas, árboles, madera decapada… Los detalles son tantos, coquetos y tan bien colocados que lo hacen agradable y acogedor.

 
La carta está basada en raciones, si preferís comida más elaborada, el local de al lado, de los mismos dueños y el cual puedes ver desde este a través de una cristalera, posee platos más tradicionales.


Nuestras raciones consistieron en sartén de chistorras, demasiado grasienta, migas manchegas, que se acabaron enseguida, unas croquetas de jamón, caseras de verdad, muy buenas y un plato de jamón ibérico, que para que contar, buenísimo.


Bebimos agua, un “Finca de Resalso” y cafés.


El sitio es encantador y el trato fue muy, muy agradable (15,00 € p.p.).
Fecha de visita: Abril  2011

23 ago 2012

TOLEDO II– La Catedral Primada


- CAMINO:
Retomando nuestro viaje a Toledo en la visita a la catedral, rodeamos esta hasta la Calle Cardenal Cisneros y obtenemos la entrada de 7,00 € para acceder a su interior.


La Catedral Primada es una de las más bellas de España. Sus dimensiones están de acuerdo con su importancia. El espacio de su interior se abre ante los ojos creciendo a lo alto y a lo ancho. La tarde se pasa volando allí dentro. Empequeñeces ante sus dimensiones y su altura.


Sobre un edificio obispal visigodo se construyó la mezquita mayor de la ciudad de Toledo, cuyos vestigios encontramos en la columna islámica de la Capilla de Santa Lucía, los fustes marmóreos del exterior del coro y los arcos entrecruzados del triforio de la capilla mayor.
En 1.088, Urbano II le otorgó la condición de Catedral Primada y se mantuvo casi intacta hasta el S. XIII que se comenzaron las obras de la nueva edificación.
Mide 120 m. de longitud por 59 m. de ancho. Consta de cinco naves, más crucero y doble girola. Posee gran influencia del gótico francés pero adaptado al gusto español, siendo el maestro Martín el primero, dejando después la dirección de las obras a Petrus Petri pasando estas a continuación por varios maestros hasta Juan Guas y Enrique Egas que terminaron su construcción en 1.493.


A los pies, la torre frustrada posee en su interior la Capilla Mozárabe. Estaba cerrada, pero su acceso presenta una bella bóveda estrellada. Su creación en 1.500 se debe al interés del Cardenal Cisneros en mantener el rito hispano-mozárabe.
El Coro está situado en la nave central de la catedral y abarca el espacio de dos tramos. Lo más importante de admirar son sus magníficas sillerías, la alta y la baja. 


El Coro Bajo correspondía a los prebendos y los racioneros, conserva su fábrica original, corresponde al último gótico y es obra de Rodrigo Alemán, autor también de los coros de las catedrales de Ciudad Rodrigo, Salamanca y Plasencia. No perderemos el tiempo entreteniéndonos en las filigranas de su espléndida creación, que muestran la conquista de Granada por los Reyes Católicos y que fue muy valorada, ya que nunca se cambió.


El Coro Alto pertenecía al Cabildo, los beneficiados, los caballeros y las autoridades. En 1.539 y mediante concurso se decidió dar las obras a Vigarny y Berruguete, lo terminaron en tres años en boj, nogal y mármol. Se trata de una gran obra, como una pequeña joya dentro del gran joyero que es la catedral. Posee 71 arcos apoyados en 72 columnas de mármol rojo, con las sillas empotradas entre sus vanos y esculturas de alabastro. Se divide en dos lados, el del evangelio, realizado por Vigarny y el de la epístola de Berruguete. Este último alcanza la perfección en las tablas de la sillería. Ejecutadas en nogal, de dobleces sinuosas y utilizando el claroscuro para realzar la expresión de los rostros de los personajes. Consigue dar calidad y belleza al conjunto. El grupo de la Transfiguración realizado en alabastro se considera un antecesor del barroco, toda una novedad para la época.
El gótico se muestra en los detalles de la catedral, como en el retablo o el cierre exterior del coro con arcos polilobulados sobre columnas de mármol y sobre éstas, pilares góticos que dividen todo el entramado. Posee un segundo piso con escenas de la historia sagrada y un tercer piso decorado con rosáceas.


La Capilla Mayor se oculta tras una magnífica reja. Comenzada en 1.540 y terminada en 1.548 se eleva sobre un zócalo de jaspe y mármol. Los frisos se suceden, el primero con grotescos sobre la cabeza de los atlantes. A continuación un piso de balaustres que asemejan candelabros, sucede a otro friso de flores y ángeles y finalmente la crestería con escudos, medallones, personajillos alados, el escudo de Carlos I en el centro y un gran crucificado. 


Unidos a la reja, tenemos a ambos lados dos púlpitos de bronce apoyados sobre columnas de pórfido octogonales.
El Presbiterio posee los sepulcros de Alfonso VII de León y Sancho III de Castilla en el lado del Evangelio y de Sancho IV el Bravo y Pedro Águilas de Campoo en el de la epístola. Todo labrado con figuras mitológicas de todos los tamaños.
El retablo eleva el gótico florido justo antes de su desaparición. De madera policromada y dorada posee tres cuerpos, cinco calles con cinco pisos escalonados, la central es mas ancha y posee temas de la vida y pasión de cristo. En la obra intervinieron unos nueve maestros entre arquitectos, pintores y escultores. El atrio del retablo se remata por un calvario rodeado de un cielo estrellado.
El Cardenal Mendoza ubicó su sepulcro en la catedral y tras las reticencias del Cabildo finalmente se edificó en estilo renacentista como un arco triunfal labrado en dos frentes que permite ver el enterramiento tanto desde dentro como desde fuera.
Los laterales de la Capilla Mayor presentan una magnífica filigrana labrada en piedra, denominadas “rejas”, que son como dos enormes cancelas. La del evangelio fue destruida por ubicar el Mausoleo del Cardenal Mendoza, pero la de la epístola nos queda al completo para admirar una de las más bellas zonas de la catedral. Profusamente decorada con balaustradas y relieves, está rematada por un coro de ángeles. Es una reja finamente decorada labrada en piedra. Una virguería, esplendorosa y muy bella.


Rodeando la capilla principal, en el lado opuesto tenemos el transparente. Realizado entre 1.729 y 1.731 por Narciso Tomé, se trata más de una obra arquitectónica que escultórica, ya que se agujereó la cubierta de la Catedral para dotar de luz al retablo posterior, llenándolo de ángeles y santos. De estilo barroco y churrigueresco, está hecho en mármoles, jaspe y bronce. 


El transparente da luz al sagrario y para ello se abrió un hueco en el muro que recibe la luz de los tragaluces realizados en la parte superior de ábside. El transparente está concebido a manera de retablo con dos cuerpos con el hueco a modo de sol, angelitos, los cuatro arcángeles y profetas.


Una puerta nos lleva a la Sala Capitular. Un pequeño vestíbulo que era una antigua capilla nos adentra en la Antesala Capitular con un artesonado mudéjar impresionante y friso plateresco, está amueblado con dos bellos armarios. A través de una preciosa puerta con decoración mudéjar de estilo Cisneros, pasamos a la Sala Capitular, donde se hallan los retratos de todos los arzobispos que ha tenido la Catedral. Están situados en dos filas sobre los sitiales a modo de banco corrido, excepto la silla arzobispal. El artesonado, dorado y policromado, mudéjar-plateresco, con friso ornamentado y las pinturas al fresco completan la espectacular Sala Capitular.


Otra puerta nos lleva a la Capilla de los Reyes Nuevos, sin culto, se trata de una pequeña capilla, prácticamente una pequeña iglesia, ricamente decorada a los pies de la nave norte, que alberga los sepulcros de Enrique II y su esposa Juana Manuel y Enrique III y Catalina de Lancaster, junto al retablo tenemos los de Juan I y Leonor de Aragón. Los dos tramos de la nave poseen bóveda de crucería gótica, pero la ornamentación de los sepulcros es renacentista.


Si seguimos rodeando la Catedral, la Sacristía está compuesta por una gran sala más otras anejas. Realizada en estilo herreriano las miradas se elevan sin querer a la espectacular bóveda con lunetos decorada por Lucas Jordán. Completan la sala la magnífica colección de lienzos de sus paredes, siendo los de El Greco, con “El Expolio” a la cabeza, los más apreciados, pasando por Van Dyck, Goya, Velázquez, Tiziano o Zurbarán. La pinacoteca se amplía en la siguiente sala, la del vestuario, con la colección de indumentaria.
Para terminar tenemos la Sala del Tesoro. Su curiosa portada con alusiones a la muerte se debe a que en un principio iba a ser la capilla funeraria del Cardenal Tavera. El interior, bajo un grandioso artesonado de yesería tenemos relicarios cubiertos de piedras preciosas, báculos, ropas, libros, una cruz pectoral, cálices, así como las custodias de la Santa Forma y los anillos obispales. El objeto mas importante es la custodia de Enrique de Arfe, gótico arquizante. Elaborado en plata el arzobispo Quiroga mandó que se dorase. De planta hexagonal mide 2,50 m y se eleva en columnillas con adornos de pedrería, figuritas de ángeles, flores y campanitas. El final de la Custodia se completa con una cruz de diamantes del S. XVI.


Ya en el exterior la fachada principal da a la Plaza del Ayuntamiento. A la izquierda posee su torre-campanario rematada por una flecha y a la derecha la capilla mozárabe que ocupa el lugar de la segunda torre. Esta fachada posee tres portadas, denominadas Puerta del Perdón (en el centro), Puerta del Juicio Final (a la derecha), y Puerta del Infierno (izquierda). La Puerta del Perdón se denomina así porque se concedían indultos a los penitentes que entraban por ella. Actualmente siempre está cerrada y solo se abre en las grandes ocasiones. Es del S. XV y posee la iconografía clásica del gótico. La del Juicio Final es más antigua y como su nombre indica representa el Juicio Final. La del Infierno posee iconografía vegetal. 


Aunque en el proyecto inicial figuraban dos torres solo llegó a elevarse una, ocupando el puesto de la otra posteriormente la capilla mozárabe. La torre fue diseñada y construida por Alvar Martínez. Es gótica con influencia mudéjar. En la elevada base de la planta cuadrada se aloja la Capilla del Tesoro. Posee cuatro cuerpos y un quinto de menor altura. En el segundo vivía el campanero y el tercero sirvió de prisión eclesiástica.


Continuando con las puertas de la Catedral, la más antigua, de comienzos del S. XIV, es la Puerta del Reloj. Representa escenas de la vida de Cristo. Por encima de esta portada se encuentra la otra posterior, del S. XVIII y el reloj que le da nombre. En el interior posee diversos medallones cuadrados, escudos y rosetón del S. XIII con las vidrieras más antiguas de la catedral.


La Puerta de los Leones del S. XV-XVI es la más moderna. Se llama así por los leones que coronan las columnas de la reja que cierra el pequeño compás. La estatutaria de la puerta es hispano-flamenca, del S. XV y representa la subida de la Virgen María a los cielos. En el interior descansa el balconcillo con balustrada que soporta la tribuna donde está el órgano del Emperador, el más antiguo de la catedral.


La Puerta Llana se encuentra a ras de suelo, no posee escalones, de ahí su nombre, y actualmente es el acceso de los visitantes.
Nuestro día ha terminado, es hora de tomar fuerzas y descansar para mañana.
Fecha de visita: Abril 2011

11 ago 2012

TOLEDO – Rte. “Adolfo Colección”

- PARADA:
Una vez en Toledo y ya que el “Adolfo” original era imposible, nos decantamos por otro restaurante de la firma, el “Adolfo Colección”, en la Calle Nuncio Viejo.
Blanco, de líneas rectas, minimalista, con la cocina a la vista. La planta baja más industrial, con los conductos vistos y el sótano más cálido gracias al ladrillo y la piedra de las paredes.
El trato nos resultó perfecto, muy atento.
Nos decantamos por unas raciones de cecina de ciervo que estaba exquisita, una brandada de bacalao que estaba muy buena, suave y deliciosa.
Unos huevos rotos con setas que estaban bastante bien, el carpaccio de atún rojo lo dejamos en un simple regular y la presa ibérica muy hecha para mi gusto.
Bebimos agua y un “Baldor”.
Nos invitaron a un surtido de mazapanes y turrón. Muy bien.
Me ha gustado mucho y el trato del personal me resultó particularmente agradable, simpático pero sin caer en la camaradería.  (20,00 € p.p.).
Fecha de visita: Abril  2011

6 ago 2012

TOLEDO – De Tapas

- PARADA:
Nuestra visita gastronómica a Toledo comenzó como no podía ser de otra manera, de cañas.
Empezamos por “La Abadía”, en la Plaza San Nicolás, ya que queríamos aprovechar y reservar para cenar el día siguiente. Tomamos unas cañas que nos acompañaron con un pincho de foie.
A continuación nos fuimos a la Calle Santa Fe. “La Tabernita” no tiene tiro, pedimos quintos que nos pusieron con una ensalada de alubias.
“El Trébol” en la misma calle, un poco más abajo, está muy bien. La antigua muralla cubre una de sus paredes y justo debajo de dónde estábamos un cristal nos separaba de un túnel que bajaba varios metros. Ladrillo, piedra, madera, muy bonito. De pincho nos pusieron unas alitas de pollo muy buenas, pero como teníamos hambre pedimos de la carta una satén de ciervo y bombas. Me ha gustado más el ciervo, no así a mis compañeros de viaje que han preferido las patatas rellenas (22,00 €).


Como el sitio nos pareció tan bonito repetimos al día siguiente a medio día en busca de unos vinos que nos sirvieron con una tosta de bacón, queso, tomate y alioli.
De ahí al “Enebro”, ¡¡menudos pinchos!! Situado en la Cale Santiago de los Caballeros, nos sirvieron las dos rondas de cañas, con bocadillo de bacón y pimiento en la primera y flamenquines en la segunda, siempre acompañados de patatas fritas y aceitunas. Demasiado, una pasada.
En nuestra segunda vista, era obligatorio repetir, degustamos una cerveza toledana, “Domus”, para mi gusto muy suavecita y los pinchos, como siempre de lujo, tigres con patatas fritas y aceitunas.
“La Flor de la Esquina”, junto al Monasterio de los Jesuitas, en la Plaza Padre Juan de Mariana, tiene la barra en la planta baja con unos hermosos bocadillitos de pincho y el restaurante en el sótano.


El bar “Scorpions” junto al Monasterio de San Juan de los Reyes, en la Calle Matias Moreno, es perfecto para un alto en el camino. Siempre con gente y cómodos sillones, el pincho se quedó en unas tristes aceitunas, por lo que al día siguiente y teniendo en cuenta la hora a la que recaímos por allí, hubo café y tartas.
Un poco escondido, en una placita muy agradable, la Plaza de Montalbanes, está “El Cabalito”, donde unos choricitos nos dieron fuerza para continuar nuestra visita.
A media tarde de nuestro último día, para animar el estómago antes de ir a cenar, tomamos unos vinos en “La Campana Gorda”, en la Calle Hombre de Palo, acompañados de un buen trozo de empanada.
(En todos ellos caña o vino y tapa, anda alrededor de 1,50-2,50 € p.p.)
 Fecha de visita: Abril 2011